GUÍA AGRONÓMICA
SIEMBRA DE CULTIVOS INTERMEDIOS
Los cultivos intermedios o de cobertura se implantan para mejorar la estructura, la fertilidad y la actividad biológica del suelo. Favorecen su aireación natural, aportan cobertura vegetal y generan materia orgánica que se incorpora de forma continua.
Cada especie cumple una función específica según la profundidad y el tipo de su sistema radicular. Ejemplos como el raigrás perenne, phacelia, trigo sarraceno, trébol escarlata, mijo indio o mostaza presentan raíces que exploran distintas capas del perfil del suelo, movilizando nutrientes como el fósforo desde las zonas más profundas hacia la superficie. Tras su incorporación, estos nutrientes quedan disponibles para el cultivo siguiente.
En verano, estos cultivos también aportan sombra al suelo, reduciendo la evaporación, moderando la temperatura y disminuyendo considerablemente el riesgo de erosión.
¿Cultivos intermedios? Tendencia en tecnología agrícola